Mientras el Gobierno de Milei flexibiliza regulaciones y promete estabilidad para el sector energético, las multinacionales venden activos clave. La explicación está en los mercados globales, más que en la política local.
Una serie de noticias corporativas sacudió al mundo energético. Grandes empresas multinacionales se desprenden de activos localizados en Vaca Muerta, o tienen intención de hacerlo. El cartelito de venta que pusieron algunas ‘majors’ en yacimientos instaló cierta duda: si Argentina es tan prometedora y el gobierno de Javier Milei incentiva como ningún otro al extractivismo exportador, ¿por qué se van?
Para contestar, es necesario hacer un rodeo. A mediados de 2023, Exxon puso en venta sus activos en Vaca Muerta. Encargó la operación al banco Jefferies Financial Group, que cotizó las áreas de bajo del Choique, Loma del Molle, Los Toldos II Oeste, Los Toldos I Sur y Pampa de las Yeguas, más la participación en el oleoducto Oldelval, en USD 1000 millones. Cuatro de los grupos nacionales más grandes pujaron por esos activos. La compulsa se resolvió en octubre de 2024 y la ganó Pluspetrol, que controlan las familias Poli y Rey. Pluspetrol pagó USD 1700 millones, o un 70% más de lo que, un año antes, se pensaba como precio para el paquete.
La operación movió el interior del sector más pujante de la economía extractivista que Milei piensa como basal del país que se viene. El sector de gas y petróleo es, por lejos, el más beneficiado de la política económica. Las primeras medidas del Gobierno removieron trabas a las exportaciones y eliminaron el precio diferencial para el mercado interno, que pasó a pagar en surtidores lo que cuesta el barril de crudo. El RIGI garantiza estabilidad fiscal y tribunales internacionales para los nuevos proyectos de ampliación productiva y exportación. Si Vaca Muerta ya era eficiente y la balanza comercial energética tendía hacia el superávit, las decisiones de política consolidaron esa tendencia.
En ese sentido, la venta de los activos de Exxon a Pluspetrol por USD 1700 millones despertó intereses cuasi inmobiliarios. Grandes empresas internacionales con activos en Argentina e intereses en otra parte entendieron que era momento de vender (más caro) para invertir esos dólares en otro lado. En los últimos meses, tres grandes firmas iniciaron un proceso de salida del país o, al menos, contemplaron la posibilidad de vender activos petroleros: la noruega Equinor, la malaya Petronas y la francesa Total.
Los especialistas coinciden en que, más allá de algún malestar puntual (por ejemplo, la relocalización de la planta de GNL que YPF iba a construir con Petronas) hubo decisiones principalmente corporativas detrás de cada elección de venta. También remarcan que el precio que pagó Pluspetrol para ganarle la puja por los activos de Exxon a YPF, Vista y PAE movió al resto del mercado.
“Exxon se fue porque se focaliza en Permian (Estados Unidos), GNL y Guyana”, un país que vive un boom petrolero, dijo Daniel Dreizzen, socio de la consultora Aleph Energy. “Los vecinos interpretaron que se puede salir por buena plata, porque Pluspetrol puso USD 1700 millones; entonces eso hizo que otros pongan en venta una parte de sus activos”, agregó.
Es el caso de Total, aunque la firma francesa aclaró que no quiere irse del país, sino reacomodar su portafolio. Total es líder en gas, pero tiene activos de petróleo no convencional linderos a los que vendió Exxon. Lo confirmó el CEO global de la firma, Patrick Pouyanné, el último 12 de marzo en Houston, durante la convención CERAWeek. “No estamos interesados en desarrollar petróleo no convencional por diferentes razones”, dijo a Bloomberg. “Al mismo precio que uno de nuestros colegas (por Exxon), estoy dispuesto a vender mi licencia de producción de petróleo de esquisto en Argentina como parte de la desinversión”, añadió.
Fuentes cercanas a la compañía matizaron esa desinversión. “Hace poco Exxon vendió en Vaca Muerta y uno de los bloques de Total está pegado al suyo. Como los que no ganaron la compulsa quedaron entusiasmados, le golpearon la puerta a la compañía”, le dijeron a este medio. “Entonces, la casa matriz de París decidió analizar cuánto vale el bloque, para ver si vale la pena venderlo o no”. El relato oficial dice que el banco Jefferies -el mismo que hizo la subasta de Exxon- acercó sondeos del resto de las empresas que participaron, todas de capital nacional.
“Total no se va, solo quiere rearmar su portafolio”, dijo Juan José Carbajales, director de la consultora especializada Paspartú. En el sector presumen que, de concretarse la operación, la firma francesa reinvertirá en la producción de gas. Hasta el momento, Total no se sumó a los proyectos para licuar gas que lideran YPF y PAE. La firma no confirmó que vaya a hacerlo.
El caso de Equinor, dicen los especialistas, es distinto. El foco de la empresa noruega es la explotación offshore -la misma que hizo a ese país uno de los más ricos del mundo-. Una exploración cerca de las costas marplatenses no arrojó resultados exitosos, a mediados de 2024. Por ese tiempo, Equinor vendió sus activos en el sur del país a YPF y CGC, la empresa de Eduardo Eurnekian. La salida de Vaca Muerta -el shale no es su especialidad- era un corolario medianamente esperado. “Equinor estaba de salida luego del fracaso del offshore”, dijo Carbajales.
Fuentes del sector dicen que Petronas salió del proyecto de GNL que YPF mudó desde Bahía Blanca a Punta Colorada, en Río Negro, por cierto manoseo que hubo con esa decisión que anticipó el presidente Milei y que, luego, YPF justificó por estudios de costos que encargó a una consultora. Más allá de eso, la petrolera malaya debe atender cuestiones internas.
“Si bien las condiciones macroeconómicas de Argentina y su ubicación en relación a los potenciales mercados, así como las disputas políticas alrededor de la localización del proyecto, podrían haber propiciado una pronta salida de Petronas, también es posible pensar en la incidencia de una serie de componentes propiamente ‘malayos’ en tal decisión”, sostuvo Paspartú en un informe de enero. Hubo cuestiones fiscales (la dependencia del Estado malayo de los dividendos de la empresa) y otros geopolíticos que hicieron que Petronas desista de la inversión.
Cerca de Horacio Marín, el presidente de YPF, creen que se trata de dinámicas del mercado. “Las grandes empresas ponen huevos en distintas canastas, tienen proyectos en distintos países; es lo que le pasó a Petronas”, indicaron. En el caso del GNL, el ingreso de Shell dio nuevos bríos al proyecto, ya que la firma angloholandesa es más grande y tiene un rol protagónico en la exportación de gas licuado. Aunque, al inicio, las inversiones serán más moderadas, ya que comenzarán con el amarre de dos buques de licuefacción.
Un informe de Eduardo Levy Yeyati para la firma Adcap puso el ojo en este cambio de manos. “Las salidas obedecen más a decisiones globales de portafolio o a la preferencia por el offshore (como en el caso de Equinor), que a un rechazo tajante del contexto argentino”, escribió el economista. Añadió: “Las empresas ‘incumbentes’ como Chevron, Shell, BP o Harbour Energy
mantienen altos niveles de inversión y, en algunos casos, apuestan también al offshore y al GNL. La clave sigue siendo la misma: previsibilidad macroeconómica y cambiaria. La mayoría espera un entorno estable durante al menos dos mandatos presidenciales para considerar un salto de escala. Petrobras evalúa reingresar y algunas independientes estadounidenses siguen interesadas, aunque sin avances concretos”.
Más allá de esa permanencia, las grandes firmas nacionales ocupan los lugares que dejan vacantes las multinacionales que venden. “Muchas empresas argentinas tienen planta porque la generaron con Vaca Muerta y, además, consiguieron financiamiento en dólares a tasas razonables, del 6 o 7% anual”, dijo Dreizzen.
La duda es si esta tendencia de “nacionalización” le quita dinamismo a un sector que necesita de grandes inversiones de capital. “No creo que eso suceda en el corto o mediano plazo, aunque a largo plazo sí estaría bueno que vengan las grandes empresas internacionales”, respondió Dreizzen.
Y ahí es donde inciden las restricciones cambiarias, aunque el RIGI prometa un paraíso de libre disponibilidad de divisas a las empresas que inviertan. “El cepo sigue siendo un tema para las compañías internacionales”, dijeron a #Rollover desde una de estas empresas que redefinen su exposición en Argentina. “Para las compañías nacionales quizás no sea algo tan grave, pero una internacional lo compara con Brasil, Guyana y otros y pregunta cuándo va a poder girar dividendos”, agregaron.
“Con cepo, las ‘majors’ no quieren saber nada de invertir o de seguir esperando”, concluyó Carbajales.
Fuente: Cenital