El nuevo esquema anunciado por el BCRA suma nuevas posiciones al monitoreo. Apuntan a evitar el sobrestockeo e instan a las empresas a conseguir financiamiento externo.
En concreto, las medidas constan en una extensión temporal del sistema de financiación de importaciones y una ampliación de las posiciones abarcadas por el monitoreo de licencias. También se amplifica el régimen a 360 días que aplica para los bienes suntuarios. En cuanto a los bienes de capital, se estableció una regla que permite pagar 80% en puerto de origen y 20% con la nacionalización de la mercadería. Al mismo tiempo, se incrementó un 10% en comparación con 2021 (antes era de 105% de lo importado y ahora es 115%) el tope de acceso al mercado de cambios para las pymes.
Uno de los objetivos que persigue el Gobierno es evitar el sobrestockeo por parte de empresas que apuestan a una devaluación del tipo de cambio oficial en el contexto de una elevada brecha cambiaria. En el Ministerio de Desarrollo Productivo, esperan que con los mayores controles se reduzcan los pedidos de importación. Por otra parte, en el Banco Central apuntan a incrementar el financiamiento internacional de este tipo de operaciones.
La expectativa es que, sobre todo las multinacionales, puedan gestionar créditos en el exterior o pagos diferidos a sus proveedores. “Seguramente ese proceso se acelere porque nadie está dispuesto a regalar su cuota de mercado”, explicaron desde una firma de consumo masivo. En esa línea, en el Gobierno estiman que estas medidas le permitirán atesorar u$s1.000 millones mensuales extra en las reservas internacionales.
Cómo contó Ámbito, en la reunión que sostuvieron el viernes Martín Guzmán y Miguel Pesce anticiparon a representantes de firmas de peso que el panorama cambiario es complejo y las dificultades se sostendrán hasta septiembre. Por eso, no debe sorprender que la fecha de vencimiento del paquete lanzado en las últimas horas sea el 30 de ese mes.
En la autoridad monetaria hacen hincapié en que la principal complicación se explica por un “cambio de estacionalidad” que se generó a partir de la explosión del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania. Mayor concentración de las importaciones en materia energética durante la primera mitad del año y dispersión de la liquidación de la cosecha de soja. En esa línea, aseguran que estas medidas “son temporales” y que apuntan a garantizar los dólares indispensables para la producción.
Sobre este último punto, ayer se acordó con la Unión Industrial Argentina la conformación de una mesa permanente de monitoreo. El objetivo, según la cámara empresaria es “permitir la continuidad del proceso productivo, evitar complicaciones en las cadenas de valor, garantizar el abastecimiento interno y continuar con el proceso de crecimiento de las exportaciones”.
Fuente: Ambito