Las estimaciones en enero eran del 55% para todo 2022, pero ahora saltaron a 60% como “piso”, por el impacto de la suba inédita del precio de los alimentos y combustibles
En tanto, en Analytica también tienen una proyección del 61% para 2022. Los datos consideran “un salto de la inflación en marzo, y un porcentaje alto para abril”, afirmó Claudio Caprarulo, director de Analytica. Hacia adelante, podrían recalibrar las proyecciones “en base a la reacción integral del Gobierno”, agregó.
“Esperábamos una aceleración de la inflación en los primeros meses del año, por el cambio en la pauta de devaluación, pero en enero y febrero los estacionales y alimentos subieron por encima de lo que proyectábamos. Y a eso hay que agregarle el impacto de la guerra que se va a notar en marzo”, anticipó. Caprarulo destacó el shock internacional: “El desafío es cómo logra adaptarse el programa económico a un entorno donde ya el FMI habla de un crecimiento más bajo con inflación acelerándose en el mundo”.
Impacto de las medidas
En el presupuesto 2022, elaborado por el Ministerio de Economía, la inflación se esperaba en un 33%. A partir de enero, el Gobierno recalibró y en adelante comenzó a hablar del 40%, para dar una pauta a las negociaciones paritarias. En el memorando acordado con el FMI, se estima una franja de entre el 38-48%, que por ahora sostiene.
En la conferencia de esta semana del ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, Ámbito consultó si los precios internacionales de guerra podrían impactar en una mayor inflación para 2022. “Es lo que queremos evitar”, contestó Kulfas, y aseguró que el paquete de medidas anunciado busca “estabilizar”. “Las medidas que tomamos van a apuntar a resolver la incertidumbre, frenar la inercia y generar un mecanismo compensatorio para suba de costos. El objetivo de corto plazo es estabilizar la inflación, y disipado el escenario internacional, si retomar la senda a la baja de la inflación”, detalló el ministro.
De todos modos, analistas económicos describen que las medidas podrían tener una “compensación parcial”, pero no total, según describió Nicolás Pertierra, economista jefe de CESO. Si bien dijo que hoy es “difícil poner un número tope, porque depende del tamaño del shock internacional y de la efectividad de las medidas”, duda que pueda ser superior al 65%.
En la misma línea, Eva Sacco, magister en desarrollo económico, descartó que pueda dispararse una hiperinflación, pero también habló del 60% como “piso”. El centro CEPA, que integra, proyectaba en enero 50-55%. Según analizó, si marzo vuelve a dar elevado tal como se espera, en 4,7% como febrero, y luego los precios se “estabilizan”, la inflación acumulada estará en 58% anual. “Esto si el problema de commodities se solucionara y no tuviéramos más impulsos por el resto del año”, analizó.
El Gobierno confía en el FMI para ayudar a bajar la inflación: “Dará certidumbre y fortalecerá la reservas del Banco Central”, aseguró Kulfas. Además, esperan una moderación por la baja de emisión monetaria, el menor déficit fiscal, y las mayores tasas de interés del Banco Central. Según un informe de la consultora PxQ, en base a los créditos firmados entre Argentina y el FMI, la inflación se aceleró durante el año posterior a la firma de los acuerdos.
Fuente:Ambito